[Surat Al-Kahf Serie – Parte 2]: Cuando el dinero habla… cállalo!

al kahf“No, yo soy una persona normal como todos los demás! Vivo en una mansión de 17 plantas, pero ya sabes, es muy simple. Las paredes son chapadas en oro y las chimeneas y lámparas de cristal las activo todas por voz. Mi dormitorio sólo me ha costado 250.000 euros! Un chollo, ¿eh? De todos modos, basta de hablar de mí! Ahora dime algo de ti”.

Probablemente has conocido alguna vez a alguna de estas personas; alguien que no necesariamente presume en voz alta, pero siempre meten en la conversación algo para que todos sepan lo “bien” que lo están haciendo.

Ellos fingen una mirada de asombro cuando se enteran de que no todas las personas en el mundo son dueños de un jet privado o pasan los veranos en Cannes con todas las celebridades. Entonces van a faneca en su intento de hacer que se sientan mejor sobre de su vida desgraciada, al mismo tiempo que añade de más sal a la herida, con detalles acerca de cómo pasan las noches solitarias en sus yates de 20 pies y encienden sus cigarros cancerígenos con billetes de 100 euros, frotando sus riquezas en la cara hasta que le duelen los dientes.

Bueno, pensándolo bien, realmente espero que nunca hayas conocido a alguien así. Debo decir, no es una experiencia muy agradable.

La historia del hombre con dos jardines

A pesar de que estas personas pueden presumir de lujos hoy en día, su técnica es tan antigua como el tiempo mismo, y se menciona en el Corán hace más de 1400 años en un capítulo que se anima a leer a todos los musulmanes todos los viernes. Es la historia de un hombre con dos jardines en la Sura Al-Kahf (versículos 32-46), y sí, la leemos semanalmente por una razón!puerta mezquita

Así que vamos a recapitular rápidamente los eventos de la historia. Dos hombres tienen una conversación en la que el más rico alarda de su riqueza, niega el día del juicio y permite que la arrogancia le supere. El hombre menos afortunado le recuerda que todo puede perecer en un instante, y pronto, la sucesión del hombre rico se desmorona ante sus ojos. ¡El fin!

¿Hay alguna lección de productividad que podamos sacar de esta historia? Veamos:

Paso uno: La pretensión se convierte en arrogancia

Tal vez eran vecinos, pero el compañerismo era algo que tenían en común. Los recursos de uno de ellos eran escasos hasta el punto de casi despreciables, mientras que el otro hombre lo tenía todo! Un sinfín de palmeras rodeaban sus vastos acres de exuberantes vides y enormes campos de cultivos. Un río fluía entre sus dos jardines. Su estado no logró el mismo, obviamente, sabemos que probablemente tenía cientos de empleados que trabajaban para él. El imperio de este hombre produjo cultivos y frutas a plena capacidad, con 0% de probabilidad de los bienes se perdiesen o fuesen dañados. El dinero fluyó sin fin, y así, este hombre era, evidentemente, uno de los alardeantes.

Sin embargo, el hombre rico no fue al compañero pobre con ánimo de jactarse!

No, Allah (Subhanahu Wa’Tala) explica específicamente que se le escapó en una conversación. ¿Y cuál fue la respuesta de los pobres? ¡Nada! Quiero decir, ¿qué le dirías tu cuando alguien intenta firmemente que te sientas menos persona porque no eres lo suficientemente rico?

“Y tenía abundante riqueza; entonces le dijo a su compañero con réplica: Yo tengo más riquezas que tú y tengo más poder en gente.” (Sura Al Kahf: 34)

Lección 1: El establecimiento de un germen de inadecuación en el corazón de los demás es el primer paso del declive. No se puede arrastrar a alguien a que seas menor de lo que son, y eso es lo que demuestra que nos convierte en: presumidos y bajos seres humanos.

Paso dos: la arrogancia activa en el abuso

Por alguna razón, algunas personas arrogantes escuchan historias de desastres en todo el mundo y da igual por completo como si no fuesen susceptibles a nada de eso. Su riqueza les ciega en el pensamiento de que son superiores en este mundo, y en consecuencia los primeros en tener los tesoros más grandes en el Más Allá. En este punto, se convierten en injustos no sólo con las personas, sino consigo mismos. El pobre hombre le recuerda a su vecino rico que su actitud arrogante es una forma de incredulidad ante su Señor, y explica que toda su riqueza puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

“Y su compañero, contestándole, dijo: ¿Eres ingrato con Aquel que te creó de la tierra, luego de una gota de semen y luego te dió forma como hombre? Pero Él es Allah, mi Señor y yo no asocio con mi Señor a nadie. Más te habría valido si al entrar en tu jardín hubieras dicho: Que sea lo que Allah quiera, no hay poder sino por Allah. Y si ves que tengo menos riquezas e hijos que tú… Puede ser que mi Señor me dé algo mejor que tu jardín y mande contra él algún castigo del cielo que lo deje como tierra lisa. O que su agua se pierda bajo la tierra sin que puedas encontrarla.” (Sura Al Kahf: 37-41)

(Confesión: Tengo que decir que cada vez que leo esta parte de la Sura Al-Kahf, pienso que el pobre hombre estaba pidiendo a Allah (Subhanahu Wa’Tala) para tener la riqueza de los ricos, y realmente me confundia por qué un creyente no haría eso. Me gustaba leer esa parte de forma rápida y bloquear mi decepción con el pobre. Durante años, nunca pensé en excavar más profundo y descubrir el verdadero significado de este verso. Supongo que era la falta de humildad por mi parte, pensando que mi interpretación era todo lo que había que saber! Ahora que hice mi trabajo, me di cuenta de que estaba equivocado. Lo siento Allah).

Lección 2: La vanidad lleva a abusar de otros, pero antes de que eso ocurra, infringe nuestras propias almas: los corazones puros que alguna poseímos se convierte en “auto-importancia”. Un verdadero creyente entiende que la pobreza es una prueba de Allah (Subhanahu Wa’Tala), pero también lo es la riqueza! Es tu actitud humilde la que cuenta, no tu cuenta bancaria.

Paso tres: el abuso activa en la destrucción

Este pobre hombre no le pidió a Allah (Subhanahu Wa’Tala) acabar en el reino del hombre rico, pero seamos sinceros, la mayoría de la gente se sentiría violado y abusado por las insinuaciones de que no son “suficientemente buenas” y esos sentimientos negativos sin duda producen vibraciones negativas.

Tomemos por ejemplo una pobre mujer, que apenas puede pagar la matrícula de la escuela, escucha a su primo rico entrar en detalles acerca de lo agotador que es hacer una gran fiesta para el decimosexto cumpleaños de su hija. Se queja de cómo los tulipanes que encargó desde Holanda no eran del color correcto, y los regalos no fueron grabados con el nombre de cada invitado, oh Dios mío, qué vergüenza! Hagamos una pausa aquí un segundo, ¿cómo crees que se sentiría la pobre mujer que escucha esto? Es probable que empiece a albergar ira y odio hacia toda la gente rica, ¿no?

El imperio del hombre rico cayó al suelo, y en mi humilde opinión, es también un símbolo de la destrucción, en general, ya sea en lo material o en la sociedad en su conjunto. Esta pobre mujer, probablemente se sentirá presionada para llevar a su propia hija una fiesta también, con dinero que no tiene!

Lección 3: Ridiculizar los medios de vida de la gente pobre, envenena sus pensamientos con la necesidad de competir, a la altura de unas expectativas inalcanzables, y que sólo generan odio y celos.

Cómo permanecer humilde

Un de mis eruditos islámicos más queridos se hizo tan popular que durante su visita a un país la gente estaba muy emocionada de encontrarse con él. Se reunieron alrededor de su coche cuando llegó, coreando su nombre! Cuando regresó a casa, se lo encontraron de rodillas limpiando los suelos de un baño público. Sus seguidores se quedaron sin aliento, y el dijo: “Dejadme! Estoy aterrado de ser arrogante. Estoy aquí para recordarme a mí mismo que soy sólo un simple esclavo de Allah (Subhanahu Wa’Tala)”.

¿Qué pasa con nosotros? ¿Cómo podemos ser humildes en una sociedad que nos empuja a la competencia y a la falta de modestia?

Pues bien, nuestro hermoso Islam no deja ninguna pregunta sin respuesta, y nuestras queridas enseñanzas del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) son abrumadoras y muy profundas.

Entre las formas de permanecer humildes están las siguientes:
• Alimenta al hambriento

• Visita a los enfermos

• Ten paciencia cuando otros no están de acuerdo contigo

Sin embargo, dos de las características que he encontrado personalmente más eficaz y verdaderamente humillante están mostrando respeto y piedad.

Abdallah Ibn Amr Ibn al-As narró que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:

“Aquellos que no muestran misericordia a nuestros jóvenes y no se dan cuenta del derecho de nuestros ancianos no son de los nuestros.” [Sunan Abi Dawud]

Buscar refugio del Dajjal

El Anticristo (Dajjal) vendrá con cuatro grandes desafíos y de gran dificultad, por lo que se nos enseña a buscar refugio en Allah (Subhanahu Wa’Tala) de él, de acuerdo con el siguiente hadiz:

Abu Hurairah (que Allah esté complacido con él) informó: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:

“Cuando alguno de ustedes ha hecho su Tashahhud durante el Salat (oración), él debe buscar refugio en Allah contra cuatro cosas y decir:” Allahuma inni A’udhu Bika min ‘adhabi Jahannam, wa min’ adhabil-Qabr, wa min fitnatil- Mahya Wal-mamat, wa min sharri fitnatil-masihid-dajjal (Oh Allah! me refugio en Ti del tormento del infierno, del tormento de la tumba, a partir de las pruebas de la vida y la muerte, y de la maldad de Al – Dajjal (Anticristo).” [Muslim]

El primer desafío es la prueba de la fe y la segunda es en la prueba de la riqueza.

Los tesoros seguirán al Dajjal como “enjambres de abejas”, por lo que si la riqueza impresiona o nos ciega ahora, imagínate la cantidad de problemas que tendremos en ese momento.

coranPero Allah (Subhanahu Wa’Tala) es el más amable, nos dio toda la ayuda que necesitamos en la Sura Al-Kahf, y nos dio la clave para la prueba de la riqueza en los versos que hay después de la historia de el jardín: recordando que todo esto es temporal, porque todos tendremos que estar delante de él pronto y dar fe de nuestros hechos y acciones.

“Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allah tiene poder sobre todas la cosas.” (Sura Al Kahf: 45)

Recuerda que 70 u 80 años en la Tierra no son nada en comparación con la eternidad en Yannah in sha Allah.

Si quieres ser productivo en lugar de destructivo, cada vez que escuches esa voz en tu cabeza hablando de dinero, hazte un favor y cállala! El dinero va y viene, pero lo mejor está todavía por delante de nosotros, y durará para siempre.

¿Cuáles son tus pensamientos y experiencias relacionadas con la historia del hombre con los dos jardines en la Sura Al Kahf? Compártelo con nosotros dejando un comentario más abajo.

Para continuar con esta serie, puede leer la tercera parte aquí.

Si te ha gustado, comenta y comparte in sha Allah

Texto original:

[Surat Al-Kahf Series – Part 2]: When Money Talks…Shut It Up!

Este articulo puede contener errores de traducción

El artículo original es obra de Productive Muslim

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4 comentarios en “[Surat Al-Kahf Serie – Parte 2]: Cuando el dinero habla… cállalo!

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